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Maya. Soltera, 26 aunque ya obsesionada con la treintena de años, la mayor parte del tiempo sola aunque este acompañada, bipolar, aunque selectiva amistosa y bastante sincera. Una bohemia.. o no se.. Solo sé que soy Maya.

domingo, 25 de enero de 2009

Los negados, nunca amarán.

Los negados de amor son extrañas personas.

Extrañas, porque curiosamente suelen ser tan atractivos: se ven tan simples y complejos, tan accesibles e inalcanzables, tan ciertos pero tan falsos. Tan incógnitas, que a todos nos gusta resolver.

Con ellos tienes dos opciones, ninguna te lleva al amor. Con ellos nunca llegas al amor.

En una te dejas llevar, caes en la seducción de la cual ellos son maestros; te arrastras a sus pies y dejas que ellos se deslicen sutilmente a los tuyos. Por una semana ellos serán tuyos. Prometen cielo y estrellas, te hacen sentir especial, son los perfectos caballeros, las niñas de tus sueños; que se yo.

Te pueden llegar a desear tanto, tanto que incluso estando lejos sientes en tu piel el ardor de la necesidad de sus manos; el descaro de sus miradas desnudándote en tu espalda, el temblor de tus labios al rozarlos con los suyos. La seducción, el deseo puro, pero ten cuidado, es tan fuerte que parece real. No te confundas. No lo será.

Más temprano que tarde caerás. Depende de ti lo que pase contigo (Si, contigo, nunca con los dos). Puedes volverte consciente y dejarlo pasar. Aceptar que fue solo una de las mejores camas de tu vida y largarte. Ser fuerte, aunque por dentro quieras volver, y caer de nuevo. No sé porque este tipo de personas suelen ser extrañamente recurrentes con sus mejores amantes, lo curioso es que se vuelven comunes en sus relaciones; solo sexo y nada más. Pero tampoco si te eligen como amante recurrente te debes sentir muy alagado o especial, te aseguro, no eres el único en la lista.

La otra opción es ignorarlos, desde el primer momento, desde la primera mirada, ignorarlos y dejarlos ir. Ellos como ya lo dije, extrañamente, se intrigaran, quizá no le den mucha importancia pero a los negados del amor en cierta forma les atrae el rechazo, los reta, nadie les dice no.
Así empieza el ataque más complejo, las armas más sutiles. Pueden hacer lo que sea para llamar tu atención, para hacerse notar. Los negados del amor siempre se hacen notar.
Quizá, en algunos raros casos, te puedes convertir en su fuente de inspiración. Pero no les digas si, en ese momento, se darán cuenta que están muy cerca de lo negado, y huirán.

Los negados del amor un día se prometieron no volver a amar jamás. Qué triste por ellos, aunque ellos digan que es bien. Por supuesto que es más sencillo tomar y huir antes de sufrir, a la final, el amor incluye dolor entre sus atributos. Ellos no sufrirán más. Simplemente prefieren ya no sentir.

Pero es que simplemente no pueden evitar seducir, está en ellos, es nato. Necesitan cazar, tener cuellos que morder, victimas que acosar, corazones que romper y balcones por los que escapar. Ellos necesitan convertirse en leyendas para curarse sus propias historias. Tristes historias que nadie tiene que saber. Historias que son excusas para no volver a amar nunca más.

Los negados del amor no pueden amar, porque no tienen corazón; alguien ya lo rompió.

Ellos no siempre fueron así, solo que en el momento en que hicieron la maldita promesa de no permitirse debilidad, de no ceder nunca más, tenían la cara llena de lagrimas y el pecho reventado en desilusión. Decidieron no ser las presas nunca más. Decidieron simplemente ser los cazadores. Nada más.

Pero en el fondo, ellos anhelan tanto amar. Son solo tan cobardes, tienen tanto miedo.

Ellos escuchan canciones de amor cuando nadie los ve, y suelen fantasear con la perfección de un cuerpo y un alma contraria que posiblemente nunca llegara. Perfección, para nunca encontrarla y nunca volver a amar.

Pero caen, te aseguro, los negados del amor, caerán.

Cuando menos te das cuenta, no te fijas y has roto tu juramento estúpido, nocivo, dañino para los demás. Después de caminar sobre cadáveres de amores muertos, que tu mataste. Luego de disfrutar tantos cuerpos vacios, te das cuenta. La vacía eras tú.

Y llega el momento en que aparece alguien con la convicción más fuerte que la propia. Con las ideas más claras y frescas y con el instintito seductor más poderoso. Llega el momento en que te conviertes en presa, en que sientes débil, en que ya no soy yo la que está arriba, la que mira, la que seduce, la que da el primer paso. Ya no soy yo la que tiene el control.

Tanto tiempo los demás dependiendo de ti, deseando tu cuerpo, buscando tus manos, seduciéndote, viéndote como el trofeo que el más fuerte logrará tener. Y ahora no eres nada. Te rindes sin darte cuenta a otro cuerpo más perfecto que el tuyo, a otra alma más fuerte que la tuya, a otro ser. Simplemente cedas. La negada del amor se ha enamorado. Lo siento, es tu turno de pagar el daño hecho y coser tu propio corazón.

Pero creo, que ahora debes pagar el karma de lo que has hecho a los demás, y sufrir en concentrado el daño que causaste por no querer amar a quien te dio su amor. Ahora paga. Ahora te toca a ti.

Los negados del amor, probablemente, nunca seamos felices. Somos víctimas de nuestras propias acciones. Maldecimos, sin darnos cuentas, que los malditos éramos nosotros.

Tonta. Pediste no volver a amar? Aquí esta. No amaras, porque no te será correspondido.
Para amar se necesitan dos.

Ahora el me niega su amor, y yo le niego el mío a alguien más. No aprendo, sigo siendo una condenada. Supongo que es el precio que debo pagar por ser una leyenda, un cuerpo, alguien con los que todos, quieren estar.

Como lo revierto. No puedo. Ya me maldije a mí misma. Soy una negada, el amor me negó.

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